Piedras decoradas

 
Tengo un problema: no puedo ver una superficie blanca sin sentir una deseo tremendo de ponerme a pintarla. Esta vez las víctimas han sido las piedras que hace años puse sobre la tierra de mis macetas (víctimas anteriores fueron la lavadora y la caldera). Lo cierto es que me relaja tanto que me he propuesto decorar una piedra cada tarde.
 
 
 

Un modelo nuevo

Se me ocurrió hace tiempo que podía ser interesante hacer una pulsera que no necesitara cierre y que pudiera adaptarse para ser utilizada tanto en la muñeca como en el brazo. La solución, una pulsera con alambre forrado con hilo de algodón y rematada con detalles bordados: